Todo un riesgo. Ningún beneficio.
02 September 2021

por Abir Ballan

Una aguja en cada brazo parece ser la directiva global. Inyectar a los ancianos y a los jóvenes; los enfermos y los sanos; los recuperados y los inmuno-negativos. Al igual que con los confinmientos, otra estrategia que ignora diferencias demográficas, geográficas, e inmunológicas, está siendo forzada sobre toda la población, sin un análisis de riesgo-beneficio para el individuo, o un análisis costo-beneficio para la sociedad.

La Declaración para la Protección de los Niños y Jóvenes detalla el daño colateral generado a los jóvenes por estrategias que no están basadas en sus necesidades. ¿Estamos preparados para averiguar en tiempo real el daño colateral que podría resultar de una estrategia de vacunación que tampoco está basada en sus necesidades? La Declaración aclara “Los niños y la gente joven no se benefician con las vacunas contra COVID-19 ya que su riesgo ante la enfermedad es prácticamente nulo. La vacunación en masa y los ensayos de vacunación en niños sanos son por lo tanto no éticos”. 

Las madres y los padres deben saber que las vacunas COVID-19 aún no están aprovadas por las entidades regulatorias. La autorización de carácter emergencial para su uso en jóvenes de 16 y 17 años, no estuvo basada en estudios que establezcan seguridad y eficacia en este grupo etario. Su seguridad y se eficacia fueron extrapoladas de estudios en adultos con el pretexto de que los jóvenes de 16 y 17 años son parecidos a los adultos más jóvenes. Además, los fabricantes de vacunas no adhirieron a sus propios protocolos en los ensayos de vacunación en niños de 12 a 15 años de edad, lo que llevó a un perfil de seguridad más favorable. Más aún, no han sido transparentes en sus reportes sobre los eventos adversos observados durante los ensayos. 

Dada la ausencia de emergencia para la población joven, y la creciente evidencia de la existencia de tratamientos efectivos para la población de alto riesgo, muchos científicos han argumentado que las vacunas COVID-19 nunca tendrían que haber sido autorizadas en carácter de uso emergencial para los niños. 

Los niños están siendo seducidos a tomar la vacuna COVID-19 a través de tácticas manipulativas como el ofrecimiento de dulces y mensages de aprovación social. Algunos países están también considerando permitirles a los niños (menores) decidir por sí mismos aceptar la vacuna sin el consentimiento de sus padres. Están proliferando imperativos morales orientados a cargar sobre los jóvenes la responsabilidd de proteger a los ancianos, desconociendo totalmente el hecho que las vacunas están diseñadas para proteger a los vacunados. Los padres están siendo asustados con las variantes, argumentando que resultan más letales para los niños, al mismo tiempo que los datos (video de 3 minutos) muestran que ninguna de las variantes resulta más letal. 

Se están propagando argumentos falsos para perpetuar la mentira de que toda la población del planeta debe ser vacunada para prevenir que el virus siga mutando y generando nuevas variantes. Pero los virus mutan. Y van a continuar mutando independientemente de lo que nosotros hagamos o de quiénes se vacunen. Las vacunas COVID-19 no ofrecen inmunidad esterilizante. Las personas vacunadas pueden, aún así, contraer el virus y esparcirlo a otros. SARS-CoV-2 también puede infectar animales. Mientras el virus siga siendo transmitido entre huéspedes, continuará mutando. 

Mientras tanto, están siendo reportadas muertes y eventos adversos serios luego de la vacunación de jóvenes, al mismo tiempo que las grandes farmacéuticas gozan de una total exención de responsabilidad. 

“No puede haber una revelación más aguda del alma de una sociedad, que la forma en que trata a sus niños.” – Nelson Mandela

La situación es desoladora. La ética biomédica está siendo ignorada. La ciencia está muerta. Los padres están mal informados y manipulados, violándose el Código de Nuremberg. Los niños están siendo scrificados en el altar de las grandes farmacéuticas.

Es momento para tu consentimiento informado.

Aquí hay 10 Razones por las cuales los niños y la gente joven NO deberían vacunarse contra COVID-19: 

  1. Los niños y la gente joven, en su mayoría, presentan una sintomatología leve o incluso resultan asintomáticos cuando son infectados por SARS-CoV-2. Su riesgo de morir de COVID-19 es prácticamente cero.
  2. La tasa de eventos adversos y muertes reportadas la continuación de haber recibido las vacunas para COVID-19, es inusualmente alta en comparción con otras vacunas. Algunos eventos adversos son más comunes en los jóvenes, especialmente la miocarditis. Cuando existe un riesgo potencial como resultado de una innovación, y es poco lo que se sabe de dicho riesgo, el principio de precaución establece primero no hacer daño. Mejor seguro que arrepentido.
  3. Todavía no contamos con los datos de seguridad a mediano y largo plazo para las vacunas COVID-19. Los niños y la gente joven, tienen una expectativa de años de vida aún por vivir, de entre 55 y 80 años. Efectos nocivos desconocidos a largo plazo tienen consecuencias mucho más graves para los jóvenes que para los ancianos.
  4. Las políticas de vacunación se amparan en el hecho de que el beneficio esperado a partir de la vacunación, supera ampliamente el riesgo de sufrir eventos adversos. El análisis de riesgo-beneficio para las vacunas COVID-19, en niños y gente joven, apunta a un alto riesgo potencial, y no conlleva ningún beneficio.
  5. La transmisión de SARS-CoV-2 desde niños a adultos es mínima, y los adultos en contacto con niños no presentan una mayor mortalidad por COVID-19.
  6. No es ético poner a los niños y a los jóvenes en riesgo con la finalidad de proteger a los adultos. Comportamientos altruistas como la donación de sangre o de órganos, son voluntarios.
  7. Varios tratemientos preventivos, así como vacunas para COVID-19, están disponibles para personas de alto riesgo, de manera que estas personas pueden protegerse a sí mismas.
  8. La inmunidad natural producto de la infección con SARS-CoV-2 es amplia y robusta y es más efectiva que la inmunidad generada por las vacunas, especialmente en el combate contras las variantes. Los niños y los jóvenes están más seguros con su inmunidad natural.
  9. Hay disponibles varios protocolos profilácticos (preventivos) y tratamientos efectivos, para niños y gente joven que presentan comorbilidades.
  10. Vacunar a los niños y a la gente joven no es necesario para conseguir la inmunidad de rebaño. Luego de un año y medio de pandemia, la mayoría de la gente o bien ya tiene una inmunidad pre-existente por exposición a otros coronavirus, o bien ya se ha recuperado de COVID-19, o bien ya ha sido vacunada.

No hay razones entonces, ya sea desde la medicina como desde la salud pública, para justificar la vacunación masiva de los niños y la gente joven, ni tampoco hay motivos que den lugar a la imposición de medidas restrictivas o cohercitivas que afecten a aquellos que no están vacunados. Para los jóvenes, la exposición natural al virus, en lugar de la vacunación, es el camino correcto en pos del mayor bien común.

Todos los padres deberían preguntarse a ellos mismos una pregunta pertinente: ¿Por qué arriesgarse a los daños de estas vacunas experimentales cuando mi hija/o tiene un riesgo casi cero frente a COVID-19 y la inmunidad natural es más segura y más efectiva?

Hemos sacrificado a las generaciones más jóvenes una y otra vez a lo largo de la pandemia; los hemos privado de su educación, sus compañeros, sus abuelos, su alegría e incluso del aire que respiran enmascarándolos cruelmente.

Es momento de dejar de abusar de nuestros jóvenes.

“Nuestros niños son nuestro mayor tesoro. Quienes abusan de ellos desgarran el tejido de nuestra sociedad y debilitan nuestra nación.” – Nelson Mandela

Tres acciones simples para que los padres tomen las riendas de la situación: 

Aquí es donde marcamos una línea. Nuestros hijos no son cerdos de guinea. Es nuestra responsabilidad proteger a nuestros niños. El precio es muy alto. Solo di NO. Simplemente, NO consientas una ecuación de riesgo total y cero beneficios.

Photo by Fidel Fernando on Unsplash

Publisher’s note: The opinions and findings expressed in articles, reports and interviews on this website are not necessarily the opinions of PANDA, its directors or associates.

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